lunes, 6 de mayo de 2013

Día 8/9 - 30/31 de Marzo de 2013 - Despedida y cierre

Y así como llego el día 23 llego el día 30. Todos bajamos a desayunar algo cabizbajos y algo faltos de la alegría que habíamos tenido en los días anteriores, pero por otro lado también teníamos ganas de volver a España y ver a los niños.

Nos comimos nuestras últimas muffins en el salón de desayunos y subimos a terminar de hacer las maletas. Nos despedimos del cubiculo que habia sido nuestro hogar en la ultima semana y bajamos con ellas al hall a hacer el check-out. Nos guardaron las maletas en consigna y cada pareja eligió un destino distinto para ese día.

César y Puri se fueron a la zona de Washington Square, Marga y Juan de compras por Canal Street, Ángel y Mónica al Metropolitan y a Central Park, Cristina y Ramón de compras, Ana en busca de una colonia y Sergio, Ana y yo fuimos al Century 21 a hacer unas compras de última hora. Cuando terminamos de comprar nos bajamos andando desde Lincoln a Times Square y en el camino nos cruzamos con Ana, para que luego digan que Manhattan es grande. Nos despedimos de la zona de Times Square y nos fuimos al portaaviones Intrepid, que está amarrado en el río cerca del Yotel.


Había una buena cola para subir, pero la espera mereció la pena, y visitamos el museo dentro de los muelles de la nave, la cubierta con aviones y helicópteros de las últimas guerras de EEUU, un submarino nuclear, la nave Enterprise y un Concorde de la British Airways.


Fuimos a comer algo a un Deli cercano al hotel y a las 14:00 estuvimos como clavos en la puerta. Hoy no podíamos permitirnos llegar tarde. La gente del Yotel nos busco un servicio de limusinas para llevarnos al aeropuerto de JFK y nos trajeron dos Cadillac Escalade más largos que un día sin pan, eso si, el conductor iba en proporción con el vehículo. El nuestro era de Malí y cogió las maletas como sí las llevásemos llenas de algodón. Cogíamos 6 personas más el conductor en cada coche más todo el equipaje y nos cobraban 90 dólares por el viaje, vamos unos 12€ por cabeza. El coche, con todo lo grande que era, se desplazaba a velocidades vertiginosas por la autopista que cruza Queens en dirección al aeropuerto. En el nuestro iban Ángel, Mónica, Sergio, Ana&Ana y yo, y mientras nos llevaban al JFK todos nos despedíamos con los ojos de la ciudad que con nos había acogido a todos durante la última semana.



Cuando llegamos al aeropuerto todos empezamos a buscar por el aeropuerto al señor Cumbrera pero no llegamos a verlo y con esto se acrecentó el mito. Después de facturar, de pasar los controles en donde casi nos quitan hasta los empastes y de entrar en la cabina de rayos x en dónde se nos veía hasta la marca de la ropa interior nos dió tempo a tomarnos unos cafés y hacer alguna comprilla antes de embarcar. En la cola de embarque vimos de nuevo al pasajero número trece, pero el ni nos miro, ni nos saludo , ni na de na. Si lo sé no le regaló yo el elefante en el vuelo de ida.

El vuelo salió a las 18:00 y como había viento de cola nos informaron que tardaría unas 6 horas. Por lo que a las 19:00 nos dieron de cenar y a las 23:00 de desayunar. Ángel y yo nos habíamos sentado estratégicamente y el monitor del avión, permanentemente encendido mientras el avión estaba en penumbra, nos taladraba los ojos y no nos dejaba dormir. Bajamos hasta algo más morenos y todo. Siempre que mirábamos a la izquierda nos embargaba un sentimiento de envidia al ver al "Profesional", un pasajero que antes de despegar ya estaba dormido y no se quitó el antifaz en las 6 horas.

 

Llegamos a Barajas a 00:20 pero en realidad eran las 6:20 en Madrid por que había coincido con el cambio de hora y habíamos perdido una hora más. Todas nuestras maletas llegaron sanas y salvas y salimos de la terminal con un nudo en la garganta por que había llegado el momento de despedirse. Nosotros lo pudimos medio evitar porque mi padre había ido a recogernos y nos despedimos rápidamente del grupo, pero como ya digo, con el nudo por dentro.


Había sido un viaje espectacular en todos los sentidos. Antes de ir no tenía mucha fe en que todo saliera bien, pero salió mejor que bien. La organización y la guía de poder hicieron su parte pero sobre todo, el viaje salió como salió, gracias a vosotros. A todos y cada uno vosotros gracias por este imborrable recuerdo que me llevo no de Nueva York sino del Nueva York Lazarista, y es que nunca sabré como hubiera sido este viaje en otro momento o con otra compañía pero lo que esta claro es que nunca podría haber sido mejor.

Espero que este sea el primero de otros muchos viajes en vuestra compañía, ya sea cruzando el charco, un fin de semana rural o pasando el día en Parla. Si hemos conseguido organizar así nuestro primer viaje que no podremos hacer en un futuro.

Hay una frase en la película basada en la novela de Stephen King "Stand by me" en la que dice el protagonista:

- Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía doce años. Dios, acaso los tiene alguien.

Yo creo que puedes tener amigos únicos a cualquier edad si tu espíritu sigue siendo el de un niño de 12 años.



Gracias Lazaristas.

Y gracias a Ana por aguantarme durante nueve días completos.


1 comentario:

  1. Imposible mejorar este broche final para tu magnífico blog.

    Estoy contigo, otro viaje hubiera sido posible pero NUNCA MEJOR.

    Gracias por todo, querido Presi.

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