martes, 9 de abril de 2013

Día 3 - 25 de Marzo de 2013 - El MoMA me deja frío

Amanece en nuestro tercer día en la gran manzana.

Iniciamos el ritual diario de ducha con gel "GET UP" proporcionado gratuitamente por el Yotel y que, según la etiqueta, te reactiva para empezar el día con energía. Es como el Multicentrum pero en pomada.

Nos vestimos y llamamos a los niños por Rebtel. Cafelito en el office y muffins en la cuarta.

Cabe destacar que por la mañana bajar de la planta 17 a la 4 es harto complicado. Es por ello, oye, que decidimos hacerlo a pie. Cogimos las escaleras convencidos de bajar 13 plantas pero menuda sorpresa, de la planta 8 pasaba a la planta 4. Otra engañifa de los neoyorquinos. Los edificios no son tan altos como los pintan. Ponen plantas de más en los carteles de los rellanos para ver si cuela. ¿Qué porcentaje de personas comprueba el número de plantas de un rascacielos contando ventanas? Pues en eso se amparan.


Hoy tocaba visita al MoMA, principalmente por que anunciaban grandes nevadas en NY y no podíamos pasar el día a la intemperie.  En metro hasta el museo y al llegar recogimos nuestros CityPass. Con ellos nos sentimos poderosos.

Faltaba más de media hora para que abriese el museo así que paseamos un poco por la quinta avenida. Entramos en la catedral de San Patricio y estaba todo en obras. Yo creo que era otra engañifa, para mi que la catedral es de cartón piedra y como había llovido y nevado mucho tenían que repararla con Loctite. Eso si, los obreros en silencio respetando el sagrado lugar. Eso en España ya te digo yo que no sería igual.



Volvimos al MoMA y parecía que se había acabado el mundo. Dos millones y medio de personas para dejar los abrigos y otros tantos para comprar las entradas. Cuando por fin conseguimos entrar nos dieron unos móviles con los que solo se podía escuchar y no podías hablar. Además tecleabas un teléfono y la foto del contacto era rarísima. Todos feos, feos.



Subimos a la quinta planta y vimos alguno de los cuadros mas famosos: "Sopa Campbell" de Warhol, "Las señoritas de Avignon" de Picasso, "El Grito" de Munch, ... pero después la cosa fue a peor. Cuadros blancos, cuadros rojos, rellenos de sofás tirados por el suelo, televisores sin sintonizar, ... vamos que estaba todo sin rematar.


Al salir del MoMA nuestros primeros perritos en un puesto callejero y rumbo al funicular de la isla de Roosevelt. La verdad es que al salir del museo nevaba un poco y hacía un frío del carajo o me había quedado destemplado después de ver el museo. Hicimos viaje de ida y vuelta en el funicular y al volver tiramos de la guía de poder para buscar un sitio donde comer. El ganador fue el restaurante indio Chola. Venga de picante y de picante, pero la comida bastante buena. La guía de poder nunca fallaba.

De camino a la juguetería FAO Schwarz entramos en Victoria's Secret y dentro había cantidad de bragas, tangas y sujetadores, eso si, ninguno de color carne, pero por el precio de un sujetador te comprabas dos docenas en el mercadillo de mi barrio. Nos acercamos a la juguetería, famosa por la película BIG, y vimos el piano gigante, la maquina de Zoltar, los juguetes y los osos de gominola de 2.5 kgs. Aquí el grupo se separó: unos fueron hacia en Century 21, otros de nuevo al MoMA a ver tiendas y otros nos fuimos a la tienda Apple de la 5th avenida.

Después nos acercamos a la tienda Lego de Rockefeller Center pasando por Tiffany's. La tienda de Lego un poco engañifa también, tengo casi yo mas Lego en casa que los que tenían allí. Lo mejor, la posibilidad de comprar piezas a granel.



Nos fuimos todos para el Century 21 e hicimos algo de shopping. Pero lo mejor del día aún estaba por llegar. Frente al Century 21, en Lincoln Center, había una tienda Apple. Nos dirigimos a ella y yo con lo que viene a determinarse coloquialmente "ansia puta" compre el iPad Mini junto con su funda nada mas entrar. Aquí vino el punto de inflexión del viaje y lo que nadie había pronosticado.
Sergio se compro el iPhone 5, se lo configuraron y estaba tan excitado con su compra que casi también se lleva un iPod Nano. Juan también se decidió y se compro otro iPhone 5. Aquello era una vorágine consumista de la nos fue difícil salir. Menos mal que el ruido de un iPhone nuevo contra el suelo nos despertó a todos de ese estado de hipnosis.

Cogimos un autobús de violadores que nos acercó a Times Square y allí cenamos en un Domino's Pizza. Nos fue imposible pedir en inglés la "pecado carnal" pero las que comimos estaban bien buenas. Otras vez destrozados nos fuimos al hotel a intentar descansar. Al llegar ducha con el gel "GET OFF", pero para mi que era otra engañifa por que el sueño ya lo traía yo de la calle.


1 comentario:

  1. Me encanta el vídeo en la tienda Apple!! Cada vez que me acuerdo de ese rato, alucino. Fue un antes y un después, jajaja

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