Un nuevo día en NY para este variopinto grupo de españoles de mediana edad.
Nos levantamos a las 7:30 y bla, bla, bla.
Salimos del hotel a las 9:00 y nos dirigimos rumbo al Museo de Historia Natural. Cogimos el metro en nuestra parada habitual, 42 Port Authority, dirección al Uptown.
Cabe hacer un pequeño inciso aquí. Marga tenía que pasar la MetroCard al menos 4 veces en cada estación para que pudiese pasar. Estaba claro que era la forma de geo-localizarla y así tener controlados los movimientos de Güezmes la medellinense.
Cuando llegamos al museo nos recibió el esqueleto de un dinosaurio. Ana, Sergio, Mónica, Ángel y yo estuvimos visitando el museo al menos 4 horas y aún así no vimos de la tercera parte del mismo. La colección que poseen es inmensa: dioramas con animales disecados, dinosaurios, objetos de culturas de todos los continentes (y algún Pryca), peces y hasta una ballena a tamaño natural.
Vimos una proyección en el planetario del museo muy chula narrada por Whoopi Goldberg (es lo único que entendimos de toda la perorata que soltó durante la peli).
Mientras disfrutábamos del museo el resto del grupo fue a visitar otras cosas o de compras y quedamos a las 14:00 en la puerta de Central Park que da a Columbus Circle. Como era de esperar el grupo en el que me encontraba yo llego el último.
Buscamos dónde comer cerca de allí, así que andamos por Broadway dirección Times Square. Las horas que eran hicieron que de nuevo probásemos las delicias culinarias de la India y comimos en el Benares. Otra vez hasta las cejas de picante.
Salimos de comer y fuimos corriendo al hotel a ponernos la ropa térmica para el ferry de Staten Island. Alguno aprovecho para defecar y es que el curry ya habia hecho su efecto. Forrados de arriba a abajo otra vez al metro pero ahora en dirección al downtown. Salimos del metro frente al barttery Park y vimos el edificio donde tienen su base los Men in Black. El Battery Park estaba en obras por culpa del huracán Sandy así que fuimos derechos al ferry. Cuando nos subimos nos dimos cuenta de que nos sobraba toda la ropa térmica. El ferry es cubierto y con calefacción y para más inri hasta arriba de judíos ortodoxos que con sus tirabuzones en forma de filamento de bombilla subían aún más la temperatura.
Desde el ferry, y con el cielo nublado, las vistas del Skyline y de la estatua de la libertad eran estupendas. Llegamos a Staten Island y nos volvimos en el primer ferry.
De nuevo en Manhattan dimos un paseo por Wall Street, la reserva federal, la zona cero y el toro donde algunos le tocamos las criadillas y otros metieron toda la cabeza en su interior para comprobar la elasticidad del esfínter.
Votamos donde ir a cenar y gano La Mela en Little Italy, así que metro de nuevo y hasta el restaurante. Al llegar nos recibieron con los brazos abiertos y con una mesa para doce ya preparada. Lo típico del sitio son los espaguetis con albóndigas así que casi todos los pedimos junto con ensalada de tomate y mozzarella fresca. Fuimos de uno en uno al baño y al volver todos traían cara de sorpresa así que me toco ir a mi y supe el por que. Los secadores de mano eran del futuro. El caudal de aire era tan grande que te secaba las manos y te borraba la línea de la vida.
Nos comimos todos los espagueti y de vuelta al hotel por la calles de Chinatown oímos gritos como de pelea entre bandas pero yo creo que estaban ensayando West Side Story 2. Llegamos al Yotel otra vez mega-destrozados. Sólo nos quedaba día y medio en la ciudad.





MEDIANA EDAAAADDDD!!!! Oh my god!!!
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